Después de la primera revisión de la ruta, volví a revisar el mapa con más calma. Lo que parecía un tramo directo entre El Bolsón y Esquel resultó tener un desvío que no figuraba en la guía original. Un camino de ripio en buen estado, sí, pero con dos cruces de río sin puente. La primera vez que lo planeé, lo ignoré por completo. En la segunda vuelta, marqué esos puntos con lápiz y anoté las cotas de agua según la época del año. También cambié la parada para cargar combustible: la estación de servicio que recomendaban en los foros cerró temporariamente. La alternativa queda a 18 kilómetros al sur, justo antes de un tramo de curvas cerradas que exige atención. Son detalles que no aparecen en las descripciones generales, pero que definen si una salida termina bien o se convierte en una odisea. Esta entrada no es una guía nueva, sino una corrección de lo que ya estaba escrito. A veces, el cambio más importante no está en la ruta, sino en lo que uno decide mirar antes de salir.